La vida
¡Qué maravilla!
Yo no sabía lo que era querer así a alguien, ni que me quisieran como él lo hace.
No sabía que había un botón de felicidad desactivado, que solo tenía que encender la máquina.
No me imaginaba en otra vida, en otras cosas ni en otras manos.
Y ahora solo quiero que dure porque ya no hay nada que curar, ni que perder.
Tampoco sabía que iba a conseguir lo que me propusiera y por eso no me proponía.
Ahora soy tan yo que asusta.
Y qué miedo tan bonito.

Comentarios
Publicar un comentario