Fijación

 A veces ocurre, que la vida te pone en un compromiso contigo mismo. ¿Verdad?


Hace mucho que no escribo ni dentro ni fuera de la pantalla. Llevo meses centrada en mi supervivencia, en crear, en crecer. Meses de hacer todo lo que puedo por mí y también por el entorno.

Hace unos meses se apagó una luz muy brillante y yo entendí que por ella tengo que estar aquí, encendida y luminosa. Te echo inevitablemente de menos, pero pienso en ti más mucho más que antes, cuando estabas en este mundo. Y sé que esa ausencia me acompañará hasta el final, pero ahora eres camino. Eres impulso. Eres unión. Eres mi voluntad más ferrea. Todo por ti.

He cumplido los 30 en el mejor momento de mi vida, en plena calma, en el hogar más tranquilo y cálido que jamás he tenido.

He llegado a los 30 con el convencimiento eterno de que nos hundimos como humanidad, pero haciendo lo que está en mi mano y en mis recursos para que eso no ocurra.

Me he convertido en alguien con una compasión enfermiza, que me hace vomitar de dolor, dormir mal, llorar a lágrima viva. Estoy intentando delimitar la empatía para poder vivir en paz, pero me resulta cada vez más y más dificil.

Y amo esa parte de mi, aunque me atormente y me retuerza. Me amo luchando. Me amo en la fuerza más bruta y eficaz, me amo brotando de tan adentro.

Ya no pienso tanto en las cosas que pasaron porque el presente está siendo demasiado intenso como para perder la atención en otras cosas. En sueños sí me persigues y es el único hueco débil en el que te dejo aparecer. Y lo disfruto. Y te amo profundamente porque incluso en esa brecha incontrolable, eres paz. Eres calma. Eres lo que yo quiero que seas. Y eso está bien.

El resto de la vida va fluyendo. Todo encaja. 

Voy por ahí con la fuerza del huracan y eso se nota. Me he alejado un poco de las personas a las que amo y a las que siempre amaré porque necesito tiempo para construir todo lo que estoy poniendo en pie. Necesito espacio para observarme desde otro punto de vista. Necesito estar solo conmigo, en la medida en que eso sea posible.

Nunca he trabajado tanto, pero eso me está impulsando. Y a menudo me pregunto qué estaréis haciendo, cómo os estáis sintiendo. Si necesitaréis algo, cualquier cosa.

Y os imagino felices, porque es la única forma que tengo que daros el pedacito de mí que es vuestro.


Seguimos en la lucha.

En el camino.

Comentarios

Entradas populares