La estrella más brillante
Te dije adiós hace tres días, sosteniéndote, mientras me despedía de tu vida y de un gran trozo de la mía.
Empapada, quebrada. Muda.
Te dije adiós con el corazón completamente roto, pero agradecida por los tantísimos años que me has regalado.
Te dije adiós y te fuiste en paz, en calma, en silencio. Con tu bondad de siempre.
Te voy a querer con todo lo que soy, siempre, hasta que nos volvamos a encontrar.
Gracias por ser la estrella más brillante.

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