Las promesas que hoy te hago
A mi yo de 15 tengo mucho que contarle.
Habría que decirle que va a cumplir años inevitablemente, que va a sobrevivir a todo eso que le está pasando, que perdonará, que trabajará duro y que será fuerte.
Que a los 30 aún no sabe si merecerá la pena, pero que sigue luchando. A mi yo de 15 hay que pedirle que no llore en soledad, porque sus amigos son para eso y para siempre. Hay que recordarle que no es su culpa; que se ha roto porque tenía que pasar y no porque ella esté defectuosa. Que su alma tienen arreglo y que respire hondo, que todo llega.
A mi yo de 15 hay que hablarle claro: te van a destrozar la vida y no podrás olvidar nunca lo mucho que te duele el corazón, pero aprenderás que la felicidad está en otras cosas y en otras personas.
A mi yo de 15 hay que decirle que prepare maletas, que conocerá mundo y que eso será su salvación.
Que el futuro le explicará muchas cosas sobre ella misma, que confíe. Y que resista.
A mi yo de 15 le contaremos lo que no quiere escuchar porque es importante que no crezca engañandose. Pensando que un día todo estará bien.
No. Nunca estará bien.
Le confirmaremos que el amor definitivamente no es lo que conoce, que hay una familia después de su caos. Una de verdad. Un hogar.
A mi yo de 15 hay que prepararla para el desastre porque no va a poder soportar el vacío.
Si yo fuera tú y supiera todo lo que sé ahora, me iría de allí a tiempo y no volvería nunca. No conocería tal vez a algunas personas que te enseñaron mucho, pero que te dañaron más. Me ahorraría el dolor tan absoluto que está por venir, las noches en vela, las muchísimas sesiones de terapia, el desafío, la ansiedad y los intentos desesperados por dejar de vivir.
Si yo fuera tú, aterrizaría diez años después. Y comenzaría desde ahí. Con un poquito de luz. Con algo de esperanza. Con la distancia que necesitas para hacer tu vida y comenzar el camino.
Con 25 las cosas seguirán siendo atroces, dolorosas e insoportables. Descubrirás que estás completamente sola y aprenderás a amarte sin nadie. Con 26 empezarás a respirar. Y todo será nuevo y genuino.
Los 30 son bonitos. Solo tienes que aguantar.
No te rindas.
Si pudiera volver, te cuidaría mucho. Tanto como merecías. Siento que hayas tenido que pasar por todo eso. Te prometo que vamos a conseguir recuperarnos, que estoy aquí para ti.

Comentarios
Publicar un comentario