Opaca
No soy capaz de decir nada con sentido desde hace meses.
Desde que te fuiste, el silencio es todo lo que está bien en mi vida. La soledad, el vacío, la ausencia.
Te pedí que te marcharas tranquila, que siguieras el camino, que te fueras sin mí porque era lo correcto.
Pero estoy tan herida, tan brutalmente apaleada, tan sin alma. tan sin mí.
La única realidad que no puedo ocultarme, el único impulso que existe aquí dentro, es la necesidad de correr. De olvidar, de aprender a no verte en otro lugar, con otra gente. En algún sitio donde para mí nunca hubieras existido.
La idea de recorrer estas calles, de quedar con estas personas, de mirar las cosas que has dejado... Me altera, me tortua. Me hace infinitamente infeliz.
Sé que eras mi ancla, que nada me retiene ahora. Que podría marcharme y recomponerme, como hice en el pasado. Que después podría regresar.
Pero no me voy a ir, aunque tampoco sienta que me esté quedando.
Ya nunca me siento en casa.

Comentarios
Publicar un comentario