Magnitudes comparables.
Voy a cerrar los ojos un ratito y a imaginar que sigues al otro lado.
Te voy a contar que hoy ha sido un día especialmente duro, que estoy preocupada por si no lo consigo. De las cosas que quiero con mucha fuerza esta es una de ella.
Si estuvieras ahí probablemente me dirías que voy a lograrlo y todo estaría bien, inmediatamente.
Voy a decirte que te echo de menos a rabiar, que mi regla ha vuelto después de tres meses y que todo es muerte, destrucción y hormonas devorándome el cerebro.
Quiero que sepas que vuelvo a casa para quedarme. Que me emociona, pero que también me asusta.
¿Te he contado que ahora somos más felices?
Estamos creando, como familia e individualmente, y es algo tan bonito que a veces me quedo por ahí sentada pensando en ellos, en lo que ahora somos, y creo que no necesito nada más.
He aprendido a ponerle la sonrisa a todo, incluso a los días de mierda como este.
Es que si lo comparas con el día que te fuiste, ninguno es tan malo-por malo que sea-.
Recuerdo que llovía, pero mucho.
De hecho, esa semana llovió todos los días.
Y recuerdo que salí a mojarme.
Me recuerdo con ternura, calada hasta los huesos. Hasta que el cielo y yo dejamos de llover.
Y ahora, cada vez que cae el diluvio universal y me pilla en medio, me acuerdo de que por mucho que llueva nunca lloverá tanto como esos días.
Y camino tan tranquila y tan feliz, sabiendo que no hay tormenta de magnitud comparable a la que ya pasé.
Me gustaría contarte que, aunque hoy no haya sido un día fácil, he sonreído mucho. Que me mantengo positiva en la vida y que me haces falta, pero que no importa.
Te quiero y siempre me quedará eso, como un tierno diluvio universal.
Te voy a contar que hoy ha sido un día especialmente duro, que estoy preocupada por si no lo consigo. De las cosas que quiero con mucha fuerza esta es una de ella.
Si estuvieras ahí probablemente me dirías que voy a lograrlo y todo estaría bien, inmediatamente.
Voy a decirte que te echo de menos a rabiar, que mi regla ha vuelto después de tres meses y que todo es muerte, destrucción y hormonas devorándome el cerebro.
Quiero que sepas que vuelvo a casa para quedarme. Que me emociona, pero que también me asusta.
¿Te he contado que ahora somos más felices?
Estamos creando, como familia e individualmente, y es algo tan bonito que a veces me quedo por ahí sentada pensando en ellos, en lo que ahora somos, y creo que no necesito nada más.
He aprendido a ponerle la sonrisa a todo, incluso a los días de mierda como este.
Es que si lo comparas con el día que te fuiste, ninguno es tan malo-por malo que sea-.
Recuerdo que llovía, pero mucho.
De hecho, esa semana llovió todos los días.
Y recuerdo que salí a mojarme.
Me recuerdo con ternura, calada hasta los huesos. Hasta que el cielo y yo dejamos de llover.
Y ahora, cada vez que cae el diluvio universal y me pilla en medio, me acuerdo de que por mucho que llueva nunca lloverá tanto como esos días.
Y camino tan tranquila y tan feliz, sabiendo que no hay tormenta de magnitud comparable a la que ya pasé.
Me gustaría contarte que, aunque hoy no haya sido un día fácil, he sonreído mucho. Que me mantengo positiva en la vida y que me haces falta, pero que no importa.
Te quiero y siempre me quedará eso, como un tierno diluvio universal.

Comentarios
Publicar un comentario