Diez.
Me descubro día a día y sé que ya no soy como todas.
Ya no me interesa lo de antes, ni tengo las mismas prioridades de siempre.
Ahora sé que no conocerás a muchas como yo.
Sé que me levanto todos los días con ganas y que trabajo duro más horas de las que debería. Que lo disfruto, aunque reconozco que es agotador.
No conocerás a muchas como yo porque doy saltitos de alegría, aunque la cosa se ponga fea y Porque arreglo todo, todo y todo.
Y no fallo. Certeza.
No conocerás a muchas como yo porque pocas serán capaces de mostrarte este lado de la vida.
Pocas van a hablarte de las cosas de las que yo podría hablarte, a día de hoy.
Pocas, muy pocas, van a hacer que experimentes lo que ahora podrías experimentar conmigo.
Y mucho más que vendrá.
Sé que me propongo tantas cosas que a veces el futuro me absorbe demasiado.
"Vive un poco", me dicen.
Y no saben que estoy más viva que nunca.
Me gusta decir que por fin me hago mayor, y es que nunca imaginé que crecería tanto.
Ya no quiero una casa, un novio y una visa oro. Ni siquiera quiero unas vacaciones.
Me interesa invertir, pero en cosas que me permitan crear y solo sueño con pintar todo de blanco y diseñar tranquila.
Y claro que quiero enamorarme, pero de alguien que se quede conmigo y que comparta mis metas.
Alguien que me diga "vamos allá" y que me suene a gloria.
Y claro que quiero un hogar.
Un hogar.
No una casa.
No es que quiera quedarme sola en modo loca de los gatos, ¿sabes?. Pero es que quiero lo que quiero y no me conformo con menos.
Sé que en mi vida ya nada es lo habitual. Que la mitad de mi familia piensa que estoy loca por irme al quinto coño cada vez que puedo y sé que de quedarme en un sitio mucho ratito me puedo ir olvidando.
Amo viajar, descubrir, atreverme. Amo la adrenalina de los lugares nuevos. Amo este ambiente positivo, caminar con personas que saben dónde están yendo.
Amo no saber qué te espera al llegar a un lugar, mientras estás en pleno vuelo. Amo no tener billetes de vuelta y también la emoción al verme regresar.
Amo cumplir las metas a contrarreloj, pasar a través de los agobios, de los tirones de pelo, de los "ay, que no llego". Y amo llegar.
Nunca he amado tanto un abrazo como el que nos damos cuando volvemos a vernos.
Amo saber que ya no eres casa, por mucho que a veces te empeñes en serlo.
Sé que durante estos dos años he llorado en demasiados aeropuertos.
Sé que me ha dado miedo hasta respirar. Que he entrado en pánico. Que he tenido dificultades. Que no he entendido cosas y que en muchos momentos he pensado que no sería capaz de.
Sé que me he preguntado demasiadas veces por ti, que te he echado mucho de menos y que no siempre he sabido explicarme por qué coño no estabas.
Sé que le he echado muchos huevos y que he pasado a través de todo eso.
Que no ha sido fácil.
Y ahora, que ya estoy llegando, sé que siempre me agradeceré este esfuerzo por convertirme en alguien capaz. De todo. Y eso es algo grande.
Sé que no hay muchas como yo porque vivo creando buenas noticias y he aprendido a hacer que la gente sonría con solo mirarme.
Te contaría cómo, pero probablemente no me creerías.
Sé que no hay muchas como yo porque camino sola, pero libre. Porque tengo la intención bien puesta y no me hacen falta los consejos de nadie.
Soy indiscutiblemente hábil.
Sé que no soy como todas porque después de tantísimo suspiro, de tanta soledad, de tanto insomnio, de tanta distancia y de tanto terror, he llegado a la primera meta.
La segunda ya está marcada.
Y la tercera.
Y no me importa el tiempo que tarde, porque sé que lo voy a conseguir.
He aprendido a hacerlo.
No soy como todas porque aquí sigo, día a día. A tropecientos kilómetros de ti. Tropecientos días después. Sigo aquí.
Dime quién más.
Nadie.
En diez días empiezo mi vida de nuevo, para poner en práctica todo este entrenamiento.
Estoy emocionada.
Estoy impaciente.
Estoy segura.
Ojalá puedas ver que ya no soy como ellas y que te has quedado en lo común.
Ojalá llegue alguien tan libre como yo. Para mí. Y para siempre.
Ojalá llegue alguien como yo para ti, te rompa los esquemas y te haga flipar mucho.
Y ojalá deje de escribirte algún puto día de alguna jodida existencia. Hostia ya.
Ay, chamo.
Ya no me interesa lo de antes, ni tengo las mismas prioridades de siempre.
Ahora sé que no conocerás a muchas como yo.
Sé que me levanto todos los días con ganas y que trabajo duro más horas de las que debería. Que lo disfruto, aunque reconozco que es agotador.
No conocerás a muchas como yo porque doy saltitos de alegría, aunque la cosa se ponga fea y Porque arreglo todo, todo y todo.
Y no fallo. Certeza.
No conocerás a muchas como yo porque pocas serán capaces de mostrarte este lado de la vida.
Pocas van a hablarte de las cosas de las que yo podría hablarte, a día de hoy.
Pocas, muy pocas, van a hacer que experimentes lo que ahora podrías experimentar conmigo.
Y mucho más que vendrá.
Sé que me propongo tantas cosas que a veces el futuro me absorbe demasiado.
"Vive un poco", me dicen.
Y no saben que estoy más viva que nunca.
Me gusta decir que por fin me hago mayor, y es que nunca imaginé que crecería tanto.
Ya no quiero una casa, un novio y una visa oro. Ni siquiera quiero unas vacaciones.
Me interesa invertir, pero en cosas que me permitan crear y solo sueño con pintar todo de blanco y diseñar tranquila.
Y claro que quiero enamorarme, pero de alguien que se quede conmigo y que comparta mis metas.
Alguien que me diga "vamos allá" y que me suene a gloria.
Y claro que quiero un hogar.
Un hogar.
No una casa.
No es que quiera quedarme sola en modo loca de los gatos, ¿sabes?. Pero es que quiero lo que quiero y no me conformo con menos.
Sé que en mi vida ya nada es lo habitual. Que la mitad de mi familia piensa que estoy loca por irme al quinto coño cada vez que puedo y sé que de quedarme en un sitio mucho ratito me puedo ir olvidando.
Amo viajar, descubrir, atreverme. Amo la adrenalina de los lugares nuevos. Amo este ambiente positivo, caminar con personas que saben dónde están yendo.
Amo no saber qué te espera al llegar a un lugar, mientras estás en pleno vuelo. Amo no tener billetes de vuelta y también la emoción al verme regresar.
Amo cumplir las metas a contrarreloj, pasar a través de los agobios, de los tirones de pelo, de los "ay, que no llego". Y amo llegar.
Nunca he amado tanto un abrazo como el que nos damos cuando volvemos a vernos.
Amo saber que ya no eres casa, por mucho que a veces te empeñes en serlo.
Sé que durante estos dos años he llorado en demasiados aeropuertos.
Sé que me ha dado miedo hasta respirar. Que he entrado en pánico. Que he tenido dificultades. Que no he entendido cosas y que en muchos momentos he pensado que no sería capaz de.
Sé que me he preguntado demasiadas veces por ti, que te he echado mucho de menos y que no siempre he sabido explicarme por qué coño no estabas.
Sé que le he echado muchos huevos y que he pasado a través de todo eso.
Que no ha sido fácil.
Y ahora, que ya estoy llegando, sé que siempre me agradeceré este esfuerzo por convertirme en alguien capaz. De todo. Y eso es algo grande.
Sé que no hay muchas como yo porque vivo creando buenas noticias y he aprendido a hacer que la gente sonría con solo mirarme.
Te contaría cómo, pero probablemente no me creerías.
Sé que no hay muchas como yo porque camino sola, pero libre. Porque tengo la intención bien puesta y no me hacen falta los consejos de nadie.
Soy indiscutiblemente hábil.
Sé que no soy como todas porque después de tantísimo suspiro, de tanta soledad, de tanto insomnio, de tanta distancia y de tanto terror, he llegado a la primera meta.
La segunda ya está marcada.
Y la tercera.
Y no me importa el tiempo que tarde, porque sé que lo voy a conseguir.
He aprendido a hacerlo.
No soy como todas porque aquí sigo, día a día. A tropecientos kilómetros de ti. Tropecientos días después. Sigo aquí.
Dime quién más.
Nadie.
En diez días empiezo mi vida de nuevo, para poner en práctica todo este entrenamiento.
Estoy emocionada.
Estoy impaciente.
Estoy segura.
Ojalá puedas ver que ya no soy como ellas y que te has quedado en lo común.
Ojalá llegue alguien tan libre como yo. Para mí. Y para siempre.
Ojalá llegue alguien como yo para ti, te rompa los esquemas y te haga flipar mucho.
Y ojalá deje de escribirte algún puto día de alguna jodida existencia. Hostia ya.
Ay, chamo.

Comentarios
Publicar un comentario