¿No puedo?
<<No puedo. No puedo
ALCANZARTE.
Voy a cerrar los ojos un rato, necesito respirarte.
Como si fuera el último segundo de mi vida, como si no estuvieras a saber dónde y a saber con quién.
Como si te hubieras quedado aquí. En esta vida.
Conmigo>>.
He aprendido a diferenciaros bien dentro de mí.
Uno es la pasión, el arrojo, la garra, la violencia, el sudor. La furia que todo lo mueve, el fuego, la cicatriz abierta, el odio, la rabia. La arena caliente. Mi verano.
Otro es la templanza, el equilibrio, la calma, la inteligencia. Un mar Menor, de los que no cubren por mucho que te adentres. Un baño que no repetirías, pero que te quita el calor y te llena de paz. La sal, las lágrimas, el dolor. La infinitud.
El otro eres tú, tan brillante. Tan real. Tan aquí.
La bondad, el amor, la brisa del mar entrando en casa, la costa segura. Mi pasaporte, mi identidad. Mi hogar en invierno. La sencillez.
Y he asumido que soy vosotros tres, en cada momento.
Que puedo arder y querer ese fuego que te envuelve, quemarme, el sexo sin tapujos y sin fórmulas. El no saber qué será de nosotros y que no importe. Soy ese sueño que me aturde, que me deja con la sed de un desierto. Soy el recuerdo de tus dientes en mi carne.
También soy el claro de Luna que nutre, la paz inmensa, el silencio. La calma que aprendí de ti. El dolor que me enterró, tu forma incansable de ver el mundo sin mi. Tus ojos pardos.
Y soy tú, con tu seguridad absoluta. Con tus manos, con tu paciencia. Con tus esfuerzos por entender mis métodos, mi pasado, mis errores. Soy tus desayunos de café y tostada, tus manías, tus veinte formas de sacarme de quicio. Todas tus noches a mi lado, la vida tranquila que me regalas cada día. Soy el futuro que me ofreces.
Y es inevitable que me acueste con los tres todas las noches, aunque solo despierte con uno.

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